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LUGO, DESDE ROMA A LA ACTUALIDAD

Exterior de la muralla de Lugo

Jesús Sánchez Jaén

Publicado: 20 - II - 2025

La ciudad de Lugo, situada a orillas del río Miño, es un enclave de vida tranquila y pausada que merece dedicarle unos días para conocer sus rincones más característicos. Abrazada por su muralla, conserva un casco histórico digno de las ciudades monumentales europeas, aunque por su pequeño tamaño pueda hacernos pensar en un lugar secundario. Son precisamente esas dimensiones escuetas, asequibles, lo que hacen de Lugo un sitio lleno de encanto.

Una visita a Lugo ha de comenzar por la muralla. De origen romano (siglos III-IV) destaca como un cinturón de piedra que rodea por completo el centro histórico. Gracias a una restauración minuciosa en la actualidad puede contemplarse en todo su esplendor, e incluso puede caminarse sobre ella gracias a un paseo que recuerda a los paseos de ronda de los castillos. Todas las tardes cientos de caminantes y algunos corredores recorren sus poco más de dos kilómetros de longitud. Es de las pocas murallas que conservan en su totalidad la obra original romana. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad el año 2000. Desde su cima las calles de Lugo muestran ese contraste tan agradable entre el blanco de las fachadas y el gris del granito que da forma a los edificios. A nivel de calle, podemos entrar en la ciudad antigua por alguna de sus puertas, por ejemplo la de San Pedro, por la que llegaban a Lugo los viajeros procedentes de Astorga siguiendo la calzada romana. En la actualidad hay diez puertas, cinco de las cuales son de origen romano (aunque muy remodeladas), la de San Pedro, la llamada Porta Falsa, la Miña, la Nova y la de Santiago. Las otras cinco son de los siglos XIX (puerta del obispo Aguirre, de San Fernando, de la Estación, del obispo Izquierdo) y XX (obispo Odoario).

La muralla serpentea entre las casas de Lugo

La muralla conserva cuarenta y seis torreones de los ochenta y cinco que llegó a tener. Está construida en granito para las puertas y pizarra en los paramentos interior y exterior. El cuerpo de la muralla lo forma un mampuesto de cal, arena y piedras que rellenan el espacio entre los muros. Ese espacio no es homogéneo en toda su longitud, pues en algunos puntos tiene 4’2 metros de ancho y en otros llega a los 7. La altura media es de 8 metros, y la torre más alta tiene 12 metros.

Claustro del Museo Provincial de Lugo

Adentrándonos en sus calles comprobaremos que no queda mucho del trazado romano, pues casi todo el casco urbano fue modificado durante la Edad Media y en siglos posteriores. Nuestros pasos nos encaminan hacia la plaza de la Catedral, donde se eleva un edificio de aspecto clasicista pero con orígenes románicos, del siglo XII. La catedral de Santa María conserva varias partes del original románico, como las naves y la puerta norte. El resto es una mezcla de estilos gótico, renacentista y neoclásico. Fue incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad en 2015. Al otro lado de la plaza homónima se encuentra el Palacio Episcopal, un clásico pazo galego de estilo barroco con una puerta monumental coronada por dos relieves semicirculares que enmarcan el escudo obispal y una ventana.

 

Puerta de San Pedro

 

Catedral de Santa María

Las calles de Lugo, estrechas y sombreadas, van dando acceso a rincones y plazuelas llenas de un encanto pausado y sobrio propio de las ciudades gallegas del interior. Un ejemplo de ello es la plaza do Campo, cuyo centro lo ocupa una preciosa fuente barroca. A su lado, la Rua do Miño ofrece una panorámica de bellas casas tradicionales gallegas y un buen número de tabernas y restaurantes en sus bajos.
Otra de esas plazas con encanto es la plaza Mayor, donde dos personajes de bronce subidos en un pedestal recuerdan al visitante los orígenes de la ciudad. La escultura representa a Paulo Favio Máximo y al emperador Octavio Augusto. El primero fundó Lucus Augusti, el bosque sagrado de Augusto, si lo traducimos literalmente del latín, en nombre del emperador, en el 25 a.C.

Grupo escultórico de los fundadores de Lugo

Abundan los restos romanos por la ciudad, no solo en la muralla y las puertas. El Museo Provincial, situado en el monasterio románico de San Francisco, alberga estelas y mosaicos romanos, orfebrería de la cultura castreña y una curiosa colección de relojes de sol. Muy cerca de la plaza Mayor puede visitarse la Casa de los Mosaicos, en realidad los restos de una domus o casa señorial de finales del siglo III. En la misma plaza de Santa María, frente a la catedral, pueden verse los restos de unas termas, en concreto una de las piscinas. Y en las inmediaciones de la porta de Santiago se ha encontrado parte de otra casa romana con un santuario del dios Mitra en su interior.

Para visitar los otros elementos romanos conservados hay que alejarse un poco del centro y llegar hasta el río Miño, hacia el suroeste. Allí encontraremos la Ponte Vella, un puente que data de tiempos del Imperio Romano, y otras termas escondidas en el Hotel Balneario como parte de sus instalaciones

Ayuntamiento de Lugo

De regreso al centro de la ciudad el edificio más destacado es el ayuntamiento, una construcción barroca del siglo XVIII. La fachada, representativa del barroco gallego, destaca por sus dos torreones de esquina y un pequeño frontón semicircular en el centro. Seis pináculos se distribuyen el espacio de la cornisa entre los torreones y el frontón. Sobre el edificio se eleva la torre del reloj, un añadido posterior quizá algo desmesurado para las proporciones armónicas del edificio. Todo ello en piedra de granito al más puro estilo gallego, por supuesto.

Las plazas porticadas y las calles sin tráfico permiten descubrir rincones entrañables de la historia de la ciudad. Uno de ellos es la Farmacia Central, situada en el número 2 de la calle San Pedro. Esta farmacia fue fundada en 1912 y se mantiene en servicio después de cuatro generaciones seguidas de farmacéuticos, la familia Figueroa. Junto a ella un pequeño templo con fachada de estilo neoclásico, la iglesia de Santiago Nova, ocupa la esquina de las calles San Pedro y de la Reina.

 

 

Otro comercio tradicional es la sombrerería Da Costa Campos, situada en la Rua Conde Pallarés desde 1924.

Cafés, restaurantes de exquisita comida gallega y bares se reparten las zonas porticadas y los espacios que se han liberado con la restauración de la muralla, aportando la vertiente gastronómica a la visita de Lugo.

Desde el año 2002 una celebración especial transforma por unos días Lugo en un campamento romano con la intención de rememorar sus orígenes. Es ARDE LVCVS, una recreación histórica declarada fiesta de interés turístico internacional. Vecinos y especialistas en recreaciones históricas reviven, con sus ropajes y elementos decorativos. la vida de un campamento romano y de la sociedad castreña establecida a su alrededor en los primeros siglos de nuestra era. El éxito ha sido tal que durante unos días de mitad del mes de junio Lugo se convierte en una ciudad sorprendente, tanto por la implicación de sus vecinos en el evento como por la gran calidad de las representaciones.

Lugo está semi abrazada por el río Miño por sus costados oeste y sur, y ese hecho geográfico, que fue clave para situar allí el primer campamento romano, sirve ahora para conferir al entorno de la ciudad un carácter natural difícil de encontrar en otros sitios. El cauce del Miño y los bosques que le rodean, así como los parques urbanos colindantes con el río, están incluídos en la Reserva de la Biosfera Terras do Miño. A lo largo de esta reserva es posible disfrutar de una ruta fluvial que recorre unos treinta kilómetros por bosques frondosos y espacios fluviales de gran valor natural.

El río Miño en las inmediaciones de Lugo

En las afueras de Lugo, a pocos kilómetros, en la parroquia de Santalla de Boveda de Mera, se encuentra uno de los lugares más inesperados y llamativos, el santuario tardorromano de Santa Eulalia de Bóveda. Una pequeña construcción semi enterrada con un pórtico da acceso, a través de un magnífico arco de herradura, a una sala abovedada con pinturas de aves y un árbol sagrado; al fondo hay una capilla también con pinturas. Se ha considerado el edificio como un santuario de la diosa Cibeles, pero otros estudios hablan de un posible mausoleo o templo funerario de finales de la dominación romana en la península Ibérica. Un lugar con un encanto especial, provisto de un valor monumental y simbólico al margen de cuál sea su verdadero origen, y que sirve de complemento interesantísimo a una estancia en la ciudad de Lugo.

La visita a Santa Eulalia puede combinarse con un paseo para conocer los encantos de la parroquias vecinas de Santalla, llegándose hasta la pequeña iglesia románica de San Miguel de Bacurín y caminando por las aldeas y el bosque que la rodean.

Lugo proporciona, además, acceso fácil a algunas de las poblaciones más interesantes de la provincia, como Villava, (o Villalba) y Monforte de Lemos. A este último se puede viajar en tren desde la capital. Allí encontraremos el magnífico Real Colegio de los Escolapios, un edificio de estilo herreriano (1593) en el que destacan la iglesia y los dos claustros, así como una valiosa pinacoteca.
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Santa Eulalia de Bóveda, arco de entrada

Cámara interior con pnturas, Santa Eulalia

 

San Miguel de Bacurín, ábside

Paisaje alrededor de la parroquia de Santalla

Actualmente es una institución educativa religiosa de las más importantes de Galicia. Imparte clases desde infantil hasta secundaria. En Monforte también merece la pena visitar el Monasterio de San Vicente do Pino y el palacio de los Condes de Lemos, en el cerro que domina la villa. Allí en lo alto estos dos edificios neoclásicos albergan el Parador Nacional de Monforte acompañados por la torre del homenaje, único resto del castillo medieval. Y por supuesto no hay que perderse un paseo por el río Cabe que cruza la ciudad de norte a sur.

En Villava se realiza una feria o mercado tradicional de lo mejor que se puede encontrar en Galicia. Visitar Villava en día de mercado es el complemento ideal a su torre medieval, conocida como Torreón de los Andrade (también Parador Nacional) y al cercano castro de Viladonga.

Monforte de Lemos


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