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VIAJE DE CEILÁN A DAMASCO

El diplomático español Adolfo Rivadeneyra, estudioso de las lenguas y culturas orientales, tuvo ocasión de desarrollar su afición de viajero e historiador gracias a sus destinos propfesionales. Durante gran parte de la segunda mitad del siglo XIX ocupó diversos puestos en las embajadas y consulados españoles del subcontinente indio y del Próximo y Medio Oriente. En 1868, cuando desempeñaba la labor de viceconsul español en la antigua Ceilán, recibió orden de trasladarse a la legación española en Damasco. Y esa orden fue la causa, o el origen, de uno de los relatos de viajes más interesantes de la literatura española del género. Rivadeneyra, llevado por su interés en la historia de las civilizaciones clásicas y en las tierras que las albergaron, aprovechó el traslado obligatorio para recorrer parte de Mesopotamia y Siria, con tiempo para detenerse en los lugares más interesantes. Viajó en barco desde Bombay a Basora, y allí comenzó un periplo a caballo remontando los grandes ríos. Estuvo en Babilonia, Nínive, Nimrud, Jorsabad, y otros enclaves arqueológicos hasta llegar a Diyarbakir, donde giró al sur para alcanzar Damasco desde Alepo.

Su excelente preparación cultural y su dominio de diversas lenguas, en especial el árabe, le permitieron moverse con cierta libertad por tierras del actual Irak y observar, con mirada de científico, las ruinas y las ciudades más importantes. La narración que hizo de ese viaje contiene informaciones de tal valía que más puede hablarse de un compendio científico que de un simple libro de viajes. Algunos historiadores, al estudiar su obra, le comparan con Botta o Layard, los excavadores de enclaves míticos como Nínive o Nimrud (1).

Paisajes, costumbres, gentes, y sobre todo sus descripciones de las ciudades antiguas y sus adquisiciones de materiales arqueológicos, completadas con las observaciones geográficas, forman un compendio muy atractivo en el que consigue transmitir al lector su propio interés en conocer los lugares descritos, así como el deseo de viajar a ellos. Además su modo de escribir, muy cercano a la crónica periodística, acercan el relato mucho más al viajero de hoy.

La edición de Fernando Escribano Martín incorpora las cartas de Rivadeneyra a amigos y familiares desde Ceilán y Damásco durante sus estancias como diplomático, aportando a la visión del viajero la del político, agudo observador y testigo privilegiado de unas tierras y sus gentes en tiempos en que casi ningún español se aventuraba por tierras orientales.

Aparte de sus escritos hay que agradecer a Rivadeneyra su labor de coleccionista, pues los objetos arqueológicos que adquirió durante sus viajes pasaron a formar parte de la incipiente colección oriental del Museo Arqueológico de Madrid.

Viaje de Ceilán a Damasco, de Adolfo de Rivadeneyra, edición de Fernando Escribano Martín,
Miraguano Ediciones, Madrid 2006.

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(1) Córdoba Zoilo, J.M, La aventura española en Oriente. Viajes e investigaciones españolas en Oriente Próximo. Centro Superior de Estudios de Oriente Próximo y Egipto. Asiriología.
http://www.uam.es/otroscentros/asiriologiayegipto/asiriologia/asirio_art01.html

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Jesús Sánchez Jaén
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