LIBIA DESDE EL DESIERTO
Artículos  Clásicos  Diseño de viajes  Documentos  Viajeros  Principal 
  Campaña comercio justo

El desierto desde su interior
Quien haya visitado el Sáhara con una cierta profundidad seguro que quedó encantado con la magia, el misterio, el color y la aparente armonía que se siente entre sus dunas, admirando las formaciones rocosas o el trabajo interminable de la erosión.

En Libia pueden encontrarse algunas de las regiones del Sáhara más atractivas, pensando tanto en geología como en paisaje. El océano de dunas del Fezzan, los desfiladeros con aguas ocasionales que lo bordean, como el Wadi Mathkendoush, los lagos de Ubari, o las formaciones rocosas de Akakus. Algunas son zonas de acceso complicado, con escasa infraestructura turística, que requieren de noches de acampada para poder visitarlas sin precipitación, pero donde el viajero disfruta tanto que se olvidan fácilmente las ligeras incomodidades que puedan surgir. Acompañamos el texto con algunas ilustraciones a modo de pequeña muestra de sus tesoros naturales.

Idean Murzuq. Fezzan. Libia, enero de 2006.
Las dunas crean curiosas y sensuales formas que al atardecer adquieren un color intenso, mientras la temperatura del aire desciende. En invierno, al irse el sol, el termómetro puede caer 20 grados. Por las noches suele helar.
Aquel día acampamos en un vallecito entre dunas altas, resguardados del viento helador.


Garama, Germa, Libia, enero de 2006.
Los restos de la capital de los Garamantes yacen, mudos y abandonados, junto a un oasis en proceso de desecación. Los Garamantes controlaban el extenso desierto abierto al sur del "limes" romano. En tiempos de Augusto (21 a.C.) se inició la conquista de ese territorio, atacando sus dos asentamientos principales, Cidamus (Gadames) y Garama. Una vez controladas por los romanos, el Imperio estableció alli guarniciones para dificultar las incursiones de los nómadas del desierto.
El oasis de Germa (Garama) se está secando debido a la sobreexplotación del acuifero que lo sustenta.

Idean Murzuq. Fezzan. Libia, enero de 2006.
Las formas de las dunas crean un paisaje mágico, lleno de contrastes. Los erg, desierto de dunas, son regiones arenosas del Sáhara donde durante milenios la erosión ha ido acumulando sedimentos. El viento juega caprichosamente con ellos en inmensos mares de dunas. La acampada en el fondo de una media luna como las que se ven en la foto nos sumergió en un silencio sobrecogedor.

Idean Murzuq. Fezzan. Libia, enero de 2006.
La aparente monotonía de la arena contínua se rompe con formas sorprendentes, como el borde casi circular de esa duna de la derecha. Desde cualquier cima se divisa solo arena, rosada o con tonos dorados según la fuerza del sol.

Wadi Matkendoush, Fezzan. Libia, enero de 2006.
Grabados rupestres en las paredes del wadi. Estas jjirafas están en el lado derecho del wadi, el que mira al oeste, donde se distribuyen la mayoría de los grabados. Es una procesión de animales muy curiosa, un rebaño de jirafas, cuya antigüedad se desconoce, pero algunos estudios la situan entre el 10.000 y el 6.000 a.C.

Lago Mavo, Ubari (Awbari), Libia, enero de 2006.
Las aguas fósiles del Sáhara afloran a la superficie en pequeñas depresiones formando lagos insólitos. La explotación desmedida del agua como recurso para desarrollar las zonas costeras de Libia está poniendo en peligro la supervivencia de los lagos de Ubari y de los acuíferos que los alimentan. Estos acuíferos jamás se recargan pues la lluvia es mínima.
Lago Gebraoum, Ubari (Awbari), Libia, enero de 2006.
Las dunas acosan los lagos y la vegetación de la orilla impide que la arena los anegue. El desierto flota sobre un gigantesco mar subterráneo.
Lago Gebraoum, Ubari (Awbari), Libia, enero de 2006.
Hasta los años 60 en torno a los lagos de Ubari vivían tribus de bereberes sedentarios que se dedicaban a la pesca. Los lagos son ricos en un tipo de quisquilla. Los poblados fueron desmantelados y la población trasladada a las ciudades.
Lago Um el Maa, Ubari (Awbari), Libia, enero de 2006.
El lago se estrecha hacia el sur y parece ir a precipitarse entre las dunas, pero solo es una sensación, un espejismo más del desierto. A pocos kilómetros otro lago, ya desecado, da muestra de que el proceso de extracción de agua tendrá consecuencias irreversibles.

Esperamos que os haya gustado. Para aumentar la información os remitimos a una excelente página de fotografías, las de un fotógrafo profesional con puntos de vista inusuales. Se llama George Steinmetz, y su página contiene muchas otras fotografías de lugares como los oasis argelinos, el altiplano andino o unas curiosas dunas en Brasil. Sus trabajos suelen ser desde el aire, y como él mismo cuenta, a veces le lleva más trabajo conseguir los permisos para sobrevolar ciertas áreas que ejercer su profesión. Visita su web sobre Libia.

 

Jesús Sänchez Jaén

 
Volver a Relatos